Mein Engel über den Himmel ~ IV. “La Cacería”. (cont.)

XXXV. Estremeciendo el corazón de la sinceridad.

   Marcovick se inclinó para colocar a Christine en un sillón viejo con un estampado de terciopelo púrpura, la madera parecía tallada a mano con un diseño barroco floral, probablemente de origen francés por su elegancia y refinamiento aristocrático. La sala estaba repleta de objetos viejos, algunos muy raros y exóticos que probablemente era mejor no especular sobre su origen, retratos de la familia en la cómoda, pinturas en la pared de personas que en algún momento estuvieron vivas. El lugar olía a polvo y madera apolillada con un curioso buque a libro viejo que, acentuado por el curioso aroma que expedía Nadia era sin duda un carrusel de sensaciones ilícitas e intrigantes. Lucius, particularmente procuraba captar todo a su alrededor, principalmente por curiosidad ya que nunca había visto tantas reliquias raras en un solo lugar; cuando Marcovick se sentó frente a Nadia comenzaron a platicar sobre temas extraños que ni Lucius ni el Capitán comprendían pero igual preferían poner atención.

…es peligroso dejarla sola, espero que entiendas que es mejor mantenerla aquí. Aunque represente un riesgo mayor. No he podido hablar con su madre, las comunicaciones están reducidas incluso para La Asamblea, mientras la guerra perdure, será difícil hacer contacto con el exterior, particularmente con Inglaterra.

-Podrá quedarse indefinidamente si eso es lo que necesitas. Veré la manera de que esté cómoda aquí, pero no me responsabilizo de sus actos, si quiere irse, se irá.

-De preferencia te pediría que no se lo permitieras. Trata de convencerla de quedarse por voluntad propia, no quisiera tener que encerrarla como hemos hecho contigo…

-Vaya que tiene valor para resaltar esa clase de analogías. Aceptaré mantener aquí a la chica, estará a salvo pero dígame, esto tiene algo que ver con los Seis, han vuelto a aparecer ¿no? He sentido su presencia desde hace algunos meses, no obstante, parece que todavía no se han reunido todos.

-Me disculpo por mi grosería, pensé en voz alta. Por otro lado, francamente espero que no sea así, parte de mí se niega a aceptarlo pero parece que tienes razón; hemos estado investigando a través del cuartel de policía todos los reportes de situaciones extrañas en el pueblo y eso me levanta muchas sospechas, aquí el Capitán no me dejará mentir ya que es él mismo quien ha redactado la mayor aparte de las actas. ¿Capitán, podría venir un momento?- Stern enderezó la espalda cuando escuchó que lo llamaban, se levantó pesadamente y caminó hacia el otro lado de la habitación donde estaban Nadia y Marcovick. Lucius se quedó sentado atrás sosteniendo la mano de Christine mientras miraba con desdén lo que estaba ocurriendo, y de alguna forma tratar de comprender todo lo que hablaban.

Capitán, ¿Podría contarnos acerca de los casos más extraños que han reportado últimamente? Me refiero a los clasificados como Inexplicables, según el archivo.

-...bien, pues, además del accidente del tiroteo de hoy por la mañana he estado recopilando actas y archivos sobre lo que yo llamo casos inexplicables, como usted menciona; en estos expedientes se habla de fenómenos inusuales que han pasado en el pueblo los últimos meses, hablo de apariciones misteriosas, luces extrañas en el cielo, ruidos inquietantes en la noche, cosas así…

-Sobre las apariciones misteriosas ¿qué podría decirnos al respecto?– Marcovick era sin duda muy inquisitivo a pesar de la notoria incomodidad del Capitán para hablar sobre el tema. Stern dio un suspiro y se quedó pensando unos segundos, hasta que sintió la presencia de Lucius detrás de él, estaba parado con las manos en los bolsillos y con una expresión casi siniestra, aunque claramente interesado a pesar de lucir un poco escéptico.

-Los primeros casos fueron acerca de aves misteriosas, eran vistas en el cielo por las noches e incluso dicen que llegaron a atacar a algunas personas, aunque nunca me tocó ver una víctima a decir verdad. Otros casos fueron los de un tipo raro asechando en los bosques, principalmente en las afueras del coto de caza, la parte más alejada del pueblo dentro de la misma localidad, las descripciones aunque variadas coincidían en que se trataba de un viejo, probablemente ermitaño viviendo en alguna cueva al pie de las montañas, nunca lo confirmamos. Otro reporte, el que más me ha preocupado es sobre la vieja iglesia que está junto al cementerio, dicen que dentro se aparece una sombra o un ente que no habla pero que se escucha respirar y que se queda “mirando” fijamente a quien entre ahí, el primer caso sobre eso fue de la señora Kovaltchkova, quien lamentablemente murió de un arresto cardíaco un día después de haber reportado la aparición del ente.- 

   Antes que Marcovick pudiera continuar con sus preguntas Lucius intervino dando su propio veredicto acerca de las apariciones misteriosas, resaltando la “visión” que tuvieron él y Christine sobre Nadia en el pueblo… además de confirmar la otra “cosa” que vieron, atrayendo la atención de Marcovick que se contuvo de sermonear a Lucius por su interrupción, pidiéndole explicar a qué se refería, cuando le dio su descripción de lo que vieron, Marcovick se dejó caer sobre el asiento en un gesto de derrota, con la mirada preocupada y un tono de voz débil y perturbado:

No hay duda, definitivamente son ellos; esas aves gigantes no son aves, esa criatura que describes Lucius, es la responsable de esas apariciones, pero solo es una, y por desgracia la peor. Capitán, el anciano extraño del bosque tampoco es una alucinación, al igual que la sombra de la iglesia… y dado lo que sucedió hoy en la Universidad, es posible que esa tal Yelena Balanescu no sea más que una de ellos.

-¿Ellos? ¿A qué se refiere con “ellos”? ¿De qué habla?– Lucius se acercó aún más hasta encontrarse cara a cara con Marcovick, quien al verse acorralado por la mirada del muchacho y del Capitán no tuvo más remedio que sincerarse, miró a Nadia unos segundos y notó que hizo un gesto con la cabeza, claramente dándole permiso para hablar.

-(…) hablo sobre los “intrusos” hijo… y son seis en total. Parece que cuatro ya están aquí, faltan dos más, y cuando eso suceda muchacho, las cosas en este pueblo de verdad se van a poner feas.

~Katzenberg.

~ por Katzenberg en agosto 4, 2014.

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