Mein Engel über den Himmel ~ III. “El Umbral”. (cont.)

XXVII. La desesperación de la tranquilidad  (ó los secretos dormidos bajo el abismo entre los corazones).

   Se habían cumplido ya dos semanas desde que Christine había comenzado a dormir en el departamento de Lena, a pesar de los rumores obscenos que las rodeaban era evidente que su amistad iba creciendo considerablemente día a día. Christine se sentía segura y confiada de haber sido elegida por una chica tan popular y atractiva como Lena,  socialmente había estado escalando también a tal grado de ser reconocida entre los demás estudiantes, no solo como “la amiga de…” sino como su compañera y confidente, lo cual le era demasiado importante. A pesar de tener relativamente poco tiempo de conocerse ya había suficiente confianza entre las dos como para contarse muchas cosas; Lena por su parte mostraba gran interés en saber sobre la vida de Christine y lo que le gustaba, tanto que seguido la interrogaba por cosas a veces demasiado triviales, especialmente a la hora de dormir.

 -¿Sabes? Estoy celosa de Lucius.

 -¿Por qué dices eso?

 -¡Vamos! Es demasiado obvio que estás loca por él, me he fijado cómo lo ves y cómo le hablas, se te va la vida en ello…

 -No digas tonterías. Lucius es sólo un muy buen amigo mío.

 -Yo solo sé lo que veo Chris, pero… dime ¿tenemos que ir todos los días a verlo? Sabes que su hermana me odia y no digo que sea mutuo sino que, bueno ella tampoco me agrada, es muy grosera y petulante y…

 -Eso es porque te le insinuaste a él cuando los presenté. ¿Qué reacción esperabas que tuviera ella? Tiene un carácter fuerte y protege mucho a su hermano, así como él la protege a ella. Además, si no te gusta ir no tienes por qué acompañarme, no te estoy obligando. Yo voy a verlo porque tenemos cosas qué hablar…

 -¿Cosas? ¿Qué tipo de cosas “tienen” que hablar? ¿Es sobre su romance secreto? O acaso sobre lo que hacías por las tardes antes de tener amigos…

 -¡No hay ningún romance ya te he dicho! …Un momento ¿Qué dijiste?

 -Vamos, no hay por qué esconderlo, todo el mundo lo sabe. Los chicos de la clase me dijeron, que luego de la escuela por las tardes ibas de visita a la casa de la colina.. ¿Esa persona, Nadia, es acaso más interesante que yo? ¿Por qué ya no has ido a verla? Me gustaría ir…

 -Olvídalo, de cualquier forma ya tiene mucho tiempo que no voy.

 -¿Por qué nunca me contaste de ella? ¿Cómo es? ¿Qué hacían cuando ibas a verla?

 -Por favor Lena, no quiero hablar de esto. Fue un error, es todo, no volvería a ir ahí y menos contigo. Verás, es una persona muy extraña con un pasado igual de misterioso que ella. En realidad pasaba nada, las visitas eran cortas, casi no hablábamos y todo era muy silencioso.

 -Y no querías hablar de eso… ¿Por qué no volverás? ¿Qué pasó entre las dos? ¿Ella cómo es? ¿Es bonita? ¿Más que yo? ¿Te gustaba pero no te correspondió? Yo te puedo corresponder…- Lena se iba acercando cada vez más a Christine hasta tenerla frente a frente a escasos centímetros mientras tocaba suavemente sus muslos. –Solo pídemelo, aquí me tienes, hasta te doy permiso para pensar que soy ella si quieres…

¡Basta!– Christine se levantó empujando a Lena al piso y caminó hacia la ventana.- ¿Qué te sucede? Estás demente… No vuelvas a hacer eso ¿De acuerdo?

(Entonces, sí la prefieres a ella…) De acuerdo, no lo volveré a hacer lo siento Chris.- Lena estaba sentada en el piso con la mirada perdida mientras Christine miraba hacia afuera. De nuevo había luces en el cielo y la temperatura había descendido mucho, presa de la paranoia dio media vuelta y apresuradamente se dejó caer sobre el sillón de donde no se movería hasta quedarse dormida.

   A la mañana siguiente, Christine se percató que Lena ya se había ido, ya era tarde para irse a clases pero no sintió ganas de salir. Se levantó del sillón y avanzó hacia la ventana, todo parecía estar en orden. Volteó hacia el baño donde se lavó la cara y cepilló el cabello, cuando regresó se dirigió a la cocina por una taza de café que le tomó varios minutos de terminar, sin embargo, desde el rabillo del ojo se percató que sobre la mesa había una nota, al abrirla y leerla se paró apresuradamente de un brinco, tomó lo que pudo de ropa y corrió hacia la puerta pero ésta se encontraba bloqueada desde afuera. Tras varios intentos inútiles de abrirla incluso utilizando su propio peso se dejó caer al piso sollozando mientras que en la calle comenzaba a escucharse alboroto y sirenas a lo lejos. Christine se sumergió en un abismo de llanto y desesperación por lo que estaba ocurriendo.

*

En la escuela (unos minutos después)

 -¡Capitán Stern! Esto es terrible, no va a creer lo que está pasando…

 -Vine tan rápido como pude ¿Qué sucede?

 -Algo terrible capitán… recibimos varias llamadas desde la escuela hace unos minutos, al parecer una alumna abrió fuego contra sus compañeros en la clase de gimnasia. Ha estado caminando por toda la escuela disparando, ahora que llegamos se ha refugiado en la librería donde tiene varios rehenes. Hay muertos por todos lados, esto una locura.

  -Se están escuchando más disparos ¡¿Qué rayos está pasando?!

 ~Katzenberg.

~ por Katzenberg en junio 18, 2014.

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