Mein Engel über den Himmel ~ II. “El Desprendimiento”. (Cont.)

XII. Dejando perderse en la realidad.

   Eran apenas las 10:30 de la mañana y el Capitán ya se encontraba exhausto, todo lo que había sucedido en el transcurso de tres horas fue más estresante y complejo de lo que había sido toda la semana. La gente estaba intranquila, existía un miedo profundo con respecto a la guerra que no podían dejar de sentirse inseguros y más con lo que había estado sucediendo. A pesar de que los campesinos no reportaban nada, corrían rumores entre ellos sobre un sujeto extraño que había estado asustando a las personas a las afueras del pueblo, sobre todo ya entrados en el bosque y particularmente a los leñadores. El pueblo estaba inquieto y el Capitán se sentía más presionado que nunca. ¿Qué podía hacer? Se preguntaba cada cinco minutos mientras realizaba un papeleo sobre el caso de la carretera al mismo tiempo que levantaba un acta sobre la ladrona de granos: “Su nombre es Abigail Rosenthal. Tiene 14 años. Es judía y aparentemente escapó del campo de concentración en Kaufering.” Decía el encabezado. Su lugar y fecha exacta de nacimiento eran desconocidos y se negaba a dar más información, lo único que esperaba ella en esos momentos es que la ejecutaran. A pesar de todos los esfuerzos del Capitán por comunicarse con ella, se había levantado un muro mental que la separaba de la realidad y su mirada se alternaba entre miedo y rabia, que eventualmente incomodaba mucho a Stern.

   Lucius, satisfecho con la captura de la ladrona regresaba a su casa para dejar la camioneta, sin embargo no dejaba de pensar en aquél accidente y sobre todo en el cadáver de esa pobre mujer. De su mente no se iba la horrible interrogante de qué le había sucedido ¿Por qué? y especialmente ¿Quién era el responsable? Él y su hermana habían escuchado la noticia de un caso similar en la Colina de los Vientos; él recordaba que de niño iba a jugar ahí con sus amigos de la escuela y que entre la espesura de los árboles habían llegado hasta la casa encantada que estaba hasta la cima, era un lugar majestuoso pero aterrador, todo el pueblo se veía desde ahí. También recordó que una vez encontró un ciervo muerto cerca del camino principal hacía la Mansión, al investigar con sus amigos se dieron cuenta que estaba cubierto con musgo como si hubiese pasado mucho tiempo pero no mostraba señales de descomposición (Hasta la fecha seguía sin entender por qué). Entre los rumores del pueblo también se hablaba de la mujer que vive precisamente en esa extraña casa, que estaba sola y nunca hablaba con nadie ni salía de ahí, ya era como un personaje mítico del breviario cultural ya que algunos decían que había muerto, otros que se había ido, pero con el reciente caso del asesinado fuera de su casa, se comprobó que aún estaba ahí. Lucius una vez le comentó a Darla que una de las veces que iba allá de niño la vio, ella caminaba en su jardín (sola) y parecía muy incómoda, él se acercó a saludarla pero ella al mirarlo corrió a ocultarse tras un árbol, entonces él sacó una roca en forma de gota de agua que se había encontrado dos años antes y se la dejó en la puerta como regalo. Luego se ocultó. Después de unos minutos escuchó el nombre de la niña y la piedra ya no estaba. Dos semanas después se había dado la noticia de la muerte de Eric Engelberg y su esposa Julia, Lucius entonces supo que la niña a la le había regalado esa piedra se había quedado huérfana.

~Katzenberg.

~ por Katzenberg en febrero 20, 2014.

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