Mein Engel über den Himmel ~ II. “El Desprendimiento”. (Cont.)

XI. Granos y el eventual rastro en la nieve.

   Lucius VanFleet provenía de una familia holandesa que se había mudado al pueblo desde hace tres generaciones, habiendo salido de su país por una deuda con la gente equivocada; al llegar no tuvieron más remedio que establecer una panadería que afortunadamente había tenido una gran aceptación en la comunidad. Se encontraba en las afueras del pueblo donde estaban la mayoría de los graneros y espacios para el ganado; todos los días tradicionalmente abrían a cortas horas de la madrugada para dejar escapar un delicioso aroma que invadía amablemente toda la calle, era entonces cuando todos sabían que había empezado el día y por ende agradecían tener un despertador tan encantador. Los VanFleet gozaban de una buena posición económica pero no dejaban de temer el día en que sus cobradores aparecieran de la nada para arruinar su vida una vez más. Después de la muerte de sus padres, Lucius heredó el negocio con su hermana gemela Darla, logrando sobrellevar la carga familiar sobre sus hombros de una manera excepcional, aunque tuviesen que contratar más empleados para auxiliarse ya que tanto Darla como Lucius aun estudiaban y se les dificultaba atender los dos deberes al mismo tiempo. Por desgracia hace unos tres días habían notado que en las bodegas de granos los costales habían sido violados y faltaba producto, naturalmente eso alarmó a Lucius después de percatarse de la presencia de una navaja que había sido encontrada cerca de las puertas, todo indicaba que se trataba de una persona que estaba robando los granos, así que decidió colocar unas trampas pero no había funcionado y el grano seguía perdiéndose aun después de cambiar cerraduras y añadir más seguridad al granero. Por eso había decidido  pedir ayuda al cuartel de policía y ver la manera de resolver el caso, sin embargo esa mañana había notado un rastro que salía del granero, parecían unas huellas erráticas de pequeño tamaño; con escopeta en mano Lucius decidió seguir las huellas en la nieve para buscar y descubrir al responsable por su propia mano. Caminó cuesta arriba donde era difícil desplazarse, hasta que encontró un pasaje solitario que se conectaba con la carretera, sin embargo lo que descubrió ahí le haría retroceder y salir corriendo de nuevo hasta su casa donde tomó la camioneta y a toda velocidad fue al cuartel pero el capitán no había llegado aún.

   Pasarían algunos minutos hasta que Stern apareciera por el portón, nadie esperó ni un segundo para ir con él y contarle lo sucedido; Lucius le comentó que después de seguir el rastro en la nieve llegó hasta el viejo camino que bajaba de la carretera y había encontrado los restos de un accidente: al parecer un automóvil se había volcado hacía el desfiladero pero no pudo acercarse, en cambio decidió dar la vuelta para llegar por el otro lado de la carretera, pero maldijo su suerte en ese momento al realizar el hallazgo de un cuerpo en la nieve había más huellas (como las que encontró cerca del granero) así que asumió que quien quiera que anduviera robando sus granos pudiera tener una conexión con el accidente. Los oficiales y Stern partieron en seguida rumbo al lugar del accidente, llegando por la carretera y siguiendo las huellas que Lucius había dejado hace apenas una hora. El automóvil estaba vacío y lleno de nieve por todos lados, casi enterrado y el cuerpo, a varios metros más al norte se encontraba en muy mal estado; todo eso había sucedido ya hace un tiempo, un par de semanas tal vez. ¿Habría alguna relación entre este accidente y el anterior? Las fechas coincidían y la perspicacia de Stern no le dejaba tranquilo. Las laceraciones que presentaba el cadáver eran muy variadas, unas fueron producidas por las heladas, otras claramente hechas por animales y carroña, pero había otras que nadie pudo identificar, parecían incisiones perfectamente marcadas con un contorno delgado y afilado, probablemente unas cuchillas. No había duda, los dos cuerpos encontrados estaban relacionados y probablemente perpetrados por el mismo atacante. Lucius destacó el rastro de huellas que salía de su granero y que también se encontraban cerca de la escena, en eso todos voltearon tras escuchar un crujido de ramas solo para encontrarse frente a frente con Abigail Rosenthal quien presa del pánico huyó cuesta abajo, no tardarían en atraparla.

~Katzenberg.

~ por Katzenberg en febrero 17, 2014.

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