Mein Engel über den Himmel ~ Introducción

“El sueño tenebroso”.

   La lluvia azotaba el techo de la casa como si se tratara de un castigo divino, una furia superior a todo lo que habitaba en el mundo en ese entonces; la oscuridad, el fuego y la guerra pintaban todo pensamiento con terror e indudablemente de un rojo profundo con humor a carroña y humedad. La familia que se ocultaba en la casa estaba dispuesta a enfrentarlo todo con tal de que esa noche en particular tuvieran un momento de paz, no era una noche normal, ya que hacía 9 meses se encontraban esperando este momento. El hombre, con revólver en mano caminaba en círculos por toda la habitación, nervioso y vigilante ya que la última bomba había estallado muy cerca provocando un sobresalto en la tensión familiar; la mujer sufría un parto especialmente doloroso y complicado, no estaba sola, otras dos personas la asistían mientras el hombre y alguien más montaban guardia. Las ventanas golpeaban violentamente mientras el agua se arrastraba lastimosamente por los suelos, el hombre se acercó a una abertura en la madera y espió un poco hacia afuera. No le preocupaban los soldados, ni los extraños pájaros ominosos que circundaban la iglesia de enfrente, lo que le preocupaba era eso que estaba de pie en el campanario, el hombre sabía lo que era y por qué estaba ahí, tal vez dentro de sí mismo oraba porque no fuera así pero ahí estaba, contemplando el nacimiento como si se tratara de un espectáculo, aunque posiblemente no lo pensara de esa manera, sin embargo el hombre no tenía más remedio que mantenerse intranquilo, quería que eso desapareciera así que en un intento desesperado sacó la punta de su arma por el agujero y le apunto, dispuesto a arriesgar todo por una ilusión pero se distrajo cuando el fuego de la lámpara se apagó al momento de escucharse el llanto de la criatura que acababa de nacer.

   El revólver descansaba a los pies del hombre mientras un silencio arropó toda la ciudad y por un momento es como si la lluvia y la guerra se hubiesen quedado quietas, inmóviles y mudas. Los ojos del hombre se cristalizaban con lágrimas al contemplar a su mujer con una extraña criatura en sus brazos, era una persona muy pequeña que apenas y se podía diferenciar entre las sábanas que la cubrían, nadie la conocía hasta ahora y todos sabían que a partir de ahora todo iba a ser diferente, no solo el linaje sino todo al rededor de ella iba a ser distinto. Dando un par de pasos débiles, el hombre se acercó a la cama y pronunció una palabra que más que un nombre, debiese ser un hechizo, un encantamiento de protección y de infinito amor. La mujer extendió su mano invitándolo a sentarse, ella sabía que nada de lo que sucedía afuera importaba, había una nueva estrella en el cielo y ahora, todo estaba bien. La lluvia comenzó a caer de nuevo, la lámpara se volvió a encender, la guerra continuaba su sinfonía y el campanario de enfrente se encontraba vacío.

~Katzenberg 2013

~ por Katzenberg en diciembre 30, 2013.

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