Joseph Carey Merrick: El martir de la Teratología

   También conocido como John Merrick, pero mundialmente llamado “El hombre elefante”, una denominación bastante peyorativa para un hombre con tales cualidades, pero incluso, si tiene algo de cierto: la incapacidad de olvidar. Dicen que los elefantes jamás olvidan, que son de memoria fuerte, Merrick logró ese cometido, aun viviendo en el siglo pasado su memoria, su recuerdo, LA IMAGEN del hombre elefante sigue dentro de la cultura general, siendo transformado en un icono para la medicina y desgraciadamente, tambien del repudio y la burla. ¿Pero que hace tan especial e irremplazable a Merrick? Además de si singular apariencia fue su alma lo que desató la polémica (¿Es acaso la belleza fisica, la que dicta si una persona debe ser delegada de la decencia?), entonces cabe diseminar ciertos puntos que pueden demostrar fielmente la calidad espiritual y el valor real de Merrick. Esta no es una biografía general sobre su vida, sino este es un análisis personal, investigado y redactado por un servidor, una analogía que le permitirá al lector relacionar la escencia real de nustro personaje en puerta.

   Merrick siempre tuvo la triste (y hasta cierto punto mediocre) idea de ser como las demás personas, dormir boca arriba, salir a pasear sin una bolsa encima de su cabeza, o incluso comer dignamente en un comedor principal con muchos amigos y familiares. Es verdad que la condición de Merrick nunca se prestó para ser autoaceptado y mucho menos le quedaban algún resabio de autoestima, la tristeza y miseria interior que el creía tener resultó ser la luz que lo guiase a la inmortalidad (cuando todo mundo cree que fue por su enfermedad). Desgraciadamente, jamás supo que es lo que le causó tan severas malformaciones, y hasta su muerte se lograse identificar que es lo que había sucedido. En vida él creyó inocentemente que sus deformdiades se debían a que su madre, embarazada de él, sufrió un ataque (o susto) de un elefante en la calle, y que eso habría originado tales condiciones. Esto pone a pensar seriamente: en los Sideshows de los circos siempre se exageraban las cualidades de los “freaks” que exibían, así como inventar una historia extraña y meramente imposible que dictaba su origen (“fue capturado en al selva de x región” “viajó por todo el mundo” “un elefante atacó a su madre”) y eso fue, posiblemente lo que Merrick creyó, además de que fue el primer “diagnostico” que se le dio a su condición.

   Ahora, el mote, el apodo que lo inmortalizaría en los cabales de la historia: EL HOMBRE ELEFANTE. Quien viese a Merrick en sus más famoss fotografías tal vez nunca pueda observar la similitud fisica (idénitca) con un elefante, si bien esto tiene una explicación y algo de imaginación. Merrick se describe así mismo de la siguiente manera: “Mi cráneo tiene una circunferencia de 91,44 cm, con una gran protuberancia carnosa en la parte posterior del tamaño de una taza de desayuno. La otra parte es, por describirla de alguna manera, una colección de colinas y valles, como si la hubiesen amasado, mientras que mi rostro es una visión que ninguna persona podría imaginar. La mano derecha tiene casi el tamaño y la forma de la pata delantera de un elefante, midiendo más de 30 cm de circunferencia en la muñeca y 12 en uno de los dedos. El otro brazo con su mano no son más grandes que los de una niña de diez años de edad, aunque bien proporcionados. Mis piernas y pies, al igual que mi cuerpo, están cubiertos por una piel gruesa y con aspecto de masilla, muy parecida a la de un elefante y casi del mismo color. De hecho, nadie que no me haya visto creería que una cosa así pueda existir”.  Si bien, él mismo reconocía su apariencia y se calificaba así mismo de la misma manera que todo el mundo lo calificaba, sin embargo se sabe que en algún momento de su vida el tuvo una “trompa”, el palabras del historial clínico del Royal London Hospital: “…del maximilar superior sobresalía una masa de hueso, creando una apariencia peculiar a modo de probóscide; esta masa había recidivado después de su resección a la edad de 20 años”. Cabe mencionar que fue el mismo Treves quien operó en repetidas ocasiones a Merrick, Treves por su parte fue una de las pocas personas (Junto a su madre y algunos amigos cercanos) que apreció a Joseph como un ser humano, cuando todas las personas ajenas a su circulo lo despreciaban y humillaban constantemente, esto da la pauta a pensar que esta bien sabido que las personas que presentan el máximo canon de belleza y son “normales” resultan ser los más inhumanos. Merrick poseía en su interior un espiritu libre, inocente y culto: sabía leer siendo su afición a la literatura una de las grandes cualidades suyas, era también, muy educado, dulce, atento, y sumamente inteligente e increiblemente hábil con las manos (hacía cestas de mimbre y trabajos en cartón de lo que se sabe regalaba a sus amigos o a las perosnas que lo trataran amablemente). Todo aquel que conocía a Merrick a fondo finalemnte entendería que su belleza interior era la más llamativa, incluso más que su apariencia, convirtiendolo así en el más grande y reconocido personaje dentro de la Teratología.

   Joseph Merrick siempre impresionó por su especial sensibilidad. Un reflejo de ello es un cuarteto que escribió y que unió a otros cuatro versos del poeta y pastor protestante Isaac Watts que escribió tres libros de poesía. Los baptistas suelen usarlos como himnos cantados en sus servicios religiosos. Éste en concreto, que parece el favorito de Joseph, se encuentra en el libro Horae Lyricae, tomo segundo. Es un fragmento de un poema titulado False Greatness (los primeros cuatro versos son de Joseph, los cuatro últimos de Watts) :

Es cierto que mi forma es muy extraña,

pero culparme por ello es culpar a Dios;

si yo pudiese crearme a mí mismo de nuevo

me haría de modo que te gustase a ti.

Si yo pudiese alcanzar de polo a polo

o abarcar el océano con mis brazos,

pediría que se me midiese por mi alma,

porque la verdadera medida del hombre es su mente.

 

   Hermoso poema conjunto, particularmente uno de los que más me han tocado el corazón. Finalmente Merrick siendo un personaje relativamente célebre y un mártir inducido solo queda mencionar que su enfermedad esta considerada como una de las más severas agresiones del  Sindrome de Proteo, el cual, por su parte atendería a desgraciar la vida de Joseph con increíbles malforamcions en los huesos, multiples tumoraciones, neurofibromatomas, más aparte tener la columna desviada por un accidente en la infancia, tenía además dificultades para respirar, anudando todo esto a la calidad de vida que llevó: Ningun humano ha sido tan humano. Merrick fue el hombre, la enfermedad y la leyenda.

Fotograf�a clásica de Merrick

Joseph Carey Merrick

(5 de Agosto de 1862 – 11 de Abril de 1890)

 

~*~

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inBleak

~ por Katzenberg en mayo 17, 2008.

Una respuesta to “Joseph Carey Merrick: El martir de la Teratología”

  1. APENAS VI LA PELICULA…SI, ESE POEMA DICE TANTO Y SOBRETODO..LLEGA MUY EN EL FONDO D LA CONCIENCIA Y EL CORAZON. TODAVI ESTOY MUY IMPACTADA POR LA NOBLEZA D SU CORAZON,LA SENSIBILIDAD Q TIENE Y SU CAPACIDAD PARA NO TENER RENCOR … PORR Q POR LO Q PASO UNO NO IMAGINA Q UN CORAZON AGUANTE TANTOS GOLPES SIN QUE SE CORROMPA ESTE LIMPIO D ODIO….😦

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